Funcionamiento de un alambique |
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Funcionamiento de un alambique
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Cualquier aparato destilatrio por más complejo que sea funciona según el mismo principio. En la caldera se calienta el bien a destilar llevándolo a ebullición. El vapor asciende por el cuello de cisne del alambique y se condensa en la cuba refrigerante, eso es todo. Ya se destilaba hace aprox. 3000 años en el antiguo Egipto, la India y China; y en la destilación en sí nada ha cambiado desde entonces. |
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Materiales
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En el proceso de destilación surgen varias sustancias agresivas, que corroen cualquier otro material “normal”. El cobre es lo suficientemente resistente y por eso el único material apropiado para la destilación. La caldera, el capacete condensador, la columna y el cuello de cisne siempre deberían ser de cobre. Debido a su alta conductividad térmica, el cobre impide que la masa macerada se queme, ya que distribuye el calor de manera rápida y uniforme. Además el cobre resiste a los ácidos de frutas, absorbe el sulfuro de hidrógeno y actúa como catalizador. En máquinas modernas industriales el condensador puede ser también de acero inoxidable y para experimentos en laboratorios se utilizan aparatos destilatorios de cristal por su fácil limpieza. |
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Forma
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La caldera no ha cambiado mucho a lo largo de los últimos siglos, ya que la forma redonda o de pera ha resultado ideal para la destilación. Por un lado el calor se distribuye de manera rápida y homogénea, y por otro el material no se quema tan fácilmente en una bola como en un recipiente de base llana. |
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Resistencia
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A veces es necesario aumentar la resistencia que ha de superar el vapor hasta que se produzca su condensación. Para alcohol puro por ejemplo la resistencia debe ser elevada, para que se puedan separar del vapor todas las sustancias adicionales en su ascenso por el cuello de cisne y verdaderamente sea únicamente alcohol lo que llegue al condensador. |
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Temperatura
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Un punto débil tienen los alambiques tradicionales, no están equipados con un termómetro. En general esto no es necesario y seguro que grandes personajes como Paracelsus, Hermes Trismegistos, Arnauld de Villeneuve o Nikolaus Flamel no tenían termómetros calibrados, por no hablar de los antiguos indios, egipcios y chinos. |
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